Un hombre musita
su canción preferida
mientras revuelve su café
en el comedor de la empresa
durante su recreo.
Accidentalmente pasa por ahí
su peor enemigo,
Por pudor silencia su melodía
revuelve de nuevo el café
aunque ya no haga falta,
y espera a que el otro se vaya
para reanudar su canción.
Sus cuerpos se alejan entre sí,
pero sus sombras,
titubean.
No supieron
que esa melodía
es la canción favorita
tanto de uno,
como del otro.
Perdieron la oportunidad de reconocerse
tan pero tan
peligrosamente
semejantes.


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