Algo me huele
a que este subte va camino a un accidente,
algo me dice que no suba.
El subte no tuvo ningún accidente,
pero yo sigo confiando en que mi intuición
nunca falla.
Mi sobrino tiene la teoría
de que antes de 1960
la gente podía ver solamente en blanco y negro,
tal como la televisión de aquella época.
Yo no estoy seguro
de que pueda demostrarse lo contrario.
Merendamos poemas entre mis amigos
y yo hice fuerza con mi mente
para que no aparecieran las palabras «miedo al rechazo»
en ninguno de ellos.
Para eso no dio resultado,
pero sí para prevenir que apareciera
un elefante rosa detrás de la ventana.
Tengo un amigo
a quien no le molesta
que en mi casa nunca haya cerveza
y le encanta que tenga plastilinas de colores
y lugar en mi ascensor
para su bicicleta.
Él dice
que los cascos de bicicleta
no sirven
para proteger de un golpe en la frente
y que todos deberíamos
usar casco de moto
para andar en bicicleta.
Igualmente él
usa casco de bicicleta.
En Holanda
nadie usa casco
porque justamente en la calle
son todas bicicletas
son todas rodado 28
porque son la gente más alta del mundo
aunque les falte la vitamina D
ya que no ven el sol muy a menudo.
Mientras compartíamos sandía con mi sobrina,
ella me preguntaba si en algún otro planeta
existirá una fruta que sea negra por dentro.
Las preguntas a mi osteópata,
mientras me acomoda los huesos,
en cambio pasan más por saber
cuándo un poema necesita
ser ultrajado para que su herida respire,
o cuándo debe ser bajado de su pedestal,
para que quede a la altura
de nosotros,
los humanos.