Sueño #007364

El primer indicio sospechoso lo descubrí
al ver un helecho demasiado bonito y saludable
como para encontrarse en un lugar tan oscuro,
e inaccesible para ser regado.
El segundo indicio,
fue que al abrir el cajón de mi mesa de luz
sí estaba la piedra pirita que guardo sobre un espejo,
pero al mirar dentro,
no apareció en él
mi cara reflejada.
El tercero, fue entender que mi mesa de luz
no existe dentro de mi tienda de campamento.
Y sin embargo vino la mujer
y abrió un poco la cremallera de la carpa,
entró un aire frío,
yo fingí estar durmiendo
y no obstante ella no se animó a entrar,
la cerró de nuevo y se alejó.
Mientras estamos en la fase
de las caricias preliminares,
ella encima mío y los dos casi sin ropa,
mi desconfianza o mi soberbia
me llevan a buscar con las manos por su cuerpo
el interruptor o el cable
en donde desactivar el sueño.
Ella descubre mi intención,
forcejeamos un poco para dirimir quién de los dos
es el primer impostor,
hasta que ella detiene mis manos
con las palabras:
“¿serás capaz de mantenerte así de caliente
una vez que este sueño haya terminado?»
Con semejante baldazo de agua fría
me expulsa a patadas del sueño
y yo aprendo
que quizá nunca´
lo había merecido.